El momento perfecto

Sería perfecto si pudiéramos conocer a las personas en una hora y el lugar preciso pero ¿cuál sería esa hora? ¿O qué lugar seria el indicado? ¿Existirá ese momento perfecto? Las cosas pasan cuando tienen que pasar aunque sea de una manera inesperada, sin previo aviso, volteando nuestro mundo de cabeza. Así conocemos las personas que nos cambian la perspectiva de ver la vida, ampliando nuestros horizontes, siempre y cuando estamos dispuestos a abrir el portón de las murallas que protegen a nuestro ser.

A veces llegan para enseñarnos o darnos una lección y después desaparecen, pero en otras ocasiones vienen con el propósito de quedarse, sin importarles en cual etapa de nuestra vida nos encontramos o lo que hacemos, simplemente nos dejan perplejos, encantados y maravillados, pero al mismo tiempo nos obligan a encontrar una razón para alejarlos porque tenemos miedo de los cambios que nos puedan brindar y el efecto que van a tener sobre nosotros, logrando paralizarnos.

El momento perfecto

Por eso, preferimos darnos una excusa valida, sin embargo, en el fondo sabemos que su ausencia, no será realmente lo que deseamos. En ocasiones parecemos reservados, pero nos vence la audacia de esa persona que tan fácilmente ha logrado meterse en nuestro corazón, robando nuestros pensamientos a diario, aun no teniéndola presente.

Si sólo el encuentro se hubiera dado en otro momento y lugar, quizás las circunstancias habrían sido favorables, así es como imaginamos una realidad distinta, pero lo cierto es que hay otra verdad. Entonces, dejamos que el tiempo se ocupe del olvido con la esperanza de que sea una herramienta sólida para romper la conexión que se construyó entretanto, si es que puede hacerlo.

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