Las huellas en la piedra

El ser humano no existiría como tal si estuviera desprovisto de emociones, sin embargo no todos tenemos la misma capacidad para expresar los sentimientos, por la razón de que somos individuos muy diferentes.

Entonces ¿qué pasa cuando los sentimientos no se puedan revelar? Cuando te arañan por dentro y por más fuertes que sean no los dejas salir, cerrando cada rincón del alma para que no se escapen. Si te observaran pensarían que no han logrado tocarte, obteniendo la imagen de una persona dura como si estuviera hecha de piedra, la cual los transeúntes necesitados usan como ayuda para sostenerse cuando están a punto de caer y desesperadamente buscan un refuerzo.

Al ganar la fuerza suficiente se levantan y se retiran dejando su huella indeleble en la piedra que al no poder mantenerse en equilibrio cambia con la presencia de cada una de los vestigios incrustados en la superficie.

Las huellas en la piedra

Poco a poco se convierte en un sostén… No puede permitir que sus sentimientos salgan a la luz para no debilitarlo por eso se queda en silencio ahogándose en sus propias tristezas envuelto en sus pensamientos, reteniendo las lágrimas y tratando de ablandar el nudo en la garganta que no lo deja respirar. De vez en cuando lo que quiere es rendirse dejándose caer en un abismo al creer que tal vez allí encontrara la paz que tanto necesita, liberándose de aquello que le causa daño e intentando  tocar el fondo con el propósito de permanecer un tiempo allí, alejado de todo hasta recuperar sus fuerzas para levantarse de nuevo y seguir siendo la misma piedra de siempre dispuesta a sobrellevar el peso de cada mano que la necesite.

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Un espectáculo para recordar

Dejar que el silencio se apodere de ti es cuestión de voluntad para encontrarse consigo mismo y reflexionar. No siempre permitimos hundirnos en él porque nos asusta demasiado la soledad que viene acompañándolo. Nos aterra tanto que nos quedamos paralizados frente a nosotros mismos, incapaces de actuar como si fuéramos el público en un espectáculo y no los actores principales de esta obra de teatro. Tratamos de distraernos haciendo cosas marginales que ocupan la mayoría de nuestro tiempo mientras la función sigue sin que participemos en ella. Esperamos a que termine el primer acto sin intervenir, ilusionándonos con la idea de que seguramente el segundo va a ser mucho mejor para por fin tomar el rol que nos pertenece. Pero la espera se hace eterna y las escenas, una tras otra, todavía se quedan sin los protagonistas mientras la obra se convierte en monotonía.

Un espectáculo para recordar

Asumir el papel significa enfrentarse consigo mismo, estar en silencio para poder escuchar la voz de tus pensamientos que tanto te empeñas en evitar; tratar de razonar y entenderlos aunque suelen ser muy confusos y contradictorios; por ese motivo muchas veces elegimos huir de ellos o enterrarlos en la profundidad del subconsciente para ahogar su voz. ¿Acaso somos tan débiles?

Nos convertimos en prisioneros del miedo, por eso lo que realmente necesitamos es valentía para quedarnos un momento con nuestra propia soledad, porque es allí cuando afloran nuestros temores y verdaderos sentimientos puesto que el silencio es el lugar que nos da la oportunidad de conocernos mejor reflexionando sobre el papel que tenemos en este mundo, con el único propósito de hacer una obra majestuosa de nuestra vida digna para recordar.

Quería creer

Quería creer que él también pensaba en ella y aunque ya no pasaban los días juntos como antes deseaba que al menos pasara un pensamiento por su cabeza que lo hiciera recordarla. A veces estaba convencida que él también  pensaba en ella, pero otras no tanto, dudaba del amor y de la conexión que tenían. ¿Era algo real o solo era un producto de su imaginación? Por primera vez en la vida sintió como si no pudiera hacer nada para cambiar las circunstancias, que las riendas se escapaban de sus manos y lo único que podía hacer era observar desde la distancia. Trataba de continuar incentivándose a sí misma usando todo aquello que suponía le iba a ayudar para cambiar la dirección de sus pensamientos, sin embargo, no pasaba ni un solo día que no añorara esa persona. No sabía la razón, pero sentía algo excepcional por él que trataba de protegerlo a pesar de todos los obstáculos que le ponía la vida. No dejaba que su manera de actuar destruyera lo que ella sentía por él, tampoco quería manchar la imagen de él que tenía incrustada muy dentro de su ser.

Quería creer

Antes creía que eran tan diferentes, pero poco a poco descubrió que son inmensamente parecidos. Los dos buscan algo que ni ellos mismos saben que es precisamente eso que los tiene atrapados entre el sueño y la realidad, tratando de salir de los laberintos embrollados y encontrar el camino verdadero que los lleva hacia lo que buscan y a lo mejor ese camino los llevara el uno al otro y quizá lo que están buscando es encontrarse.

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