Escondidos detrás de las sombras

Cuando dos personas se encuentran, su conexión puede llegar a ser tan fuerte que nunca lograrán a separarse por completo a causa de una relación profunda e indestructible que se construye entre las sombras de sus almas, o tal vez ese lazo existió mucho antes de que se encontraran los dos protagonistas de esta historia repleta de amor que todavía caminan en el borde de la incertidumbre.

Escondidos detras de las sombras

Creyeron en su visión efímera tanto que les hubiese gustado convertirla en realidad porque para ellos no había nada inalcanzable en la vida. Soñadores por naturaleza, que viven guiados por su imaginación que les trae aventuras inolvidables en lugares desconocidos. Llevados por el impulso y el instinto se encontraron en medio de los sueños, los dos persiguiendo el brillo de la vida que según su opinión era algo mágico que inundaba cada poro de su piel. Son personas que transforman la tristeza en alegría y las lágrimas en una sonrisa como si tuviesen polvo de hadas que sin egoísmo lo ofrecen a la humanidad entera. Se parecían a las piezas que perfectamente encajan en un rompecabezas hasta que, inesperadamente, de un momento a otro se detuvo el tiempo porque el sueño tropezó con la realidad. Aquel choque fue tan fuerte que fragmentó el camino que antes recorrían juntos.

Fue la cruel realidad que los separó, aunque no logró alejar sus sombras que todavía se quedan entrelazadas en la ilusión que proviene de su juego de palabras que nunca termina.

Ahí siguen viviendo escondidos detrás de las sombras esperando a que uno de ellos sea capaz de atravesar el acantilado que ahora existe entre ambos como para volver a juntarse en un solo camino, ya que no pueden y no quieren aprender a vivir el uno sin el otro porque apartados no se sienten completos.

Estar vivo

Hay días cuando estamos insatisfechos con la vida que llevamos; entendemos que nos faltan muchas cosas y en la lucha por obtenerlos perdemos la sonrisa que se supone que es la señal principal que demuestra la satisfacción de las cosas que tenemos. Somos humanos y por esa misma razón no podemos saciar aquella búsqueda incesante por algo más. Las ambiciones son las que mueven al hombre  hacia adelante, lo empujan a vivir, a luchar y lograr cumplir lo que se propone pero bajo la condición de no perder la sonrisa que tiene en la cara, ni el brillo de felicidad en los ojos, tampoco la alegría contagiosa que irradia en su alrededor. Muchas veces concentrándonos en el futuro y en los objetivos que nos propusimos como meta a alcanzar, olvidamos el presente y todo lo que tenemos hoy. Olvidamos que estamos rodeados de gente que nos quiere, y que desea lo mejor para nosotros.

Estar vivo

Olvidamos que las cosas simples como un paseo en un día soleado, un poquito de lluvia inesperada, la sonrisa de un niño, un saludo de un transeúnte a quien nunca hemos visto en la vida, acariciar un perro callejero o la historia de un anciano quien no aguanta las ganas de platicar con alguien aunque sea por unos segundos, pueden hacer maravillas de nuestro día.

Observando este mundo de hoy que constantemente se encuentra en una carrera contrarreloj entiendo que se nos olvida vivir y ¿a qué se reduce cada día? ¿A tratar de apagar la sed de ese un poco más que siempre nos falta?

Al fin y al cabo la vida es solo una y se tiene que aprovechar de todas las maneras posibles e imposibles viviendo cada momento como si fuera el último al máximo. Así lo vive ese hombre que probablemente fue a dar un paseo cerca del rio con su familia, sus dos hijos y su esposa. Él es inválido atado de una silla de ruedas y demasiado joven con toda una vida por delante que probablemente va a pasarla allí. Pero él no lo veía así. Tenía la sonrisa más grande que he visto en mi vida y ese brillo en los ojos que tanto anhelamos tener. Se reía mucho, les contaba chistes a sus hijos sentados en su regazo, mientras su esposa empujaba la silla. Él no parecía preocupado por el mañana solo quería conservar la sonrisa que iluminaba los rostros de su familia. Irradiaba  una energía contagiosa – muy positiva a la cual uno no podía quedarse indiferente. Mientras paseaban, la gente lo saludaba sonriendo, con una mirada que demuestra admiración y respeto, porque nadie me puede convencer que no le cuesta levantarse de la cama cada día para enfrentar la vida con todos los obstáculos y dificultades, con los pensamientos que estando inmóvil debe depender de alguien y con la duda de que tal vez sea un estorbo, pero lo hace; cada día se levanta para ver la sonrisa de sus hijos y de su esposa para hacerlos reír y también para ver las caras de admiración de los transeúntes por la calle.

Entonces es inevitable sentirse satisfecho porque él sí sabe apreciar el día de hoy, las personas que están en su vida y todo que lo rodea y la única ambición que tiene es ver caras felices porque ese hombre sabe valorar el hecho de estar vivo.

Estar vivo no es solo poder respirar, mientras nos concentramos en luchar para un mejor mañana perdemos momentos significantes que tal vez no van a regresar y desaparecerán para siempre. Vive hoy, siente hoy, disfruta hoy, porque en realidad lo único indudable es nuestra existencia en este mismo momento.

Un corazón que no siente

Si existiera una persona con un corazón que no siente ¿cómo sería?

Ciega frente al dolor de los demás, fría, reservada, sin escrúpulos, que pasa por encima de todos para cumplir su objetivo. Probablemente nunca ha sentido el calor del amor o el frio del odio, la ternura de una caricia o el sabor amargo de las lágrimas causadas por el sufrimiento. Las palabras no llegan a esa persona, no le causan alegría, ni tristeza y mucho menos arrepentimiento por su actitud, no le afectan las cosas que otros hacen por ella sin importar las buenas intenciones que puedan tener. El arma principal serán sus mentiras para conseguir lo que quiere, porque no siente remordimiento, pero si no siente ¿cómo sabrá si existe algo que anhela tener y que la hará feliz? si en ese estado en el cual se encuentra no podrá percibir el sabor del mundo y todo lo que viene con él.

Un corazón que no siente

Sera indiferente a la realidad que la rodea, tampoco va a tener sueños para perseguir o ambiciones y propósitos que desea alcanzar.  Estará completamente vacía por dentro, como un fantasma que vaga por el mundo buscando una pieza que le falta, que se perdió o tal vez que nunca existió. ¿Tendría recuerdos? ¿Cómo serían? De que se va acordar si no tiene nada en la vida, si a eso se le puede llamar vida. ¿Estará eternamente atrapada en ese estado o logrará encontrar esa pieza que le falta?

La locura del querer ser

Le encantaba su compañía, adoraba pasar el tiempo con él y a veces perdía la cuenta de la hora. Ella disfrutaba escucharlo hablar, explicándole todo lo que le interesaba saber y satisfaciendo su curiosidad. No importaba para qué o cuando, él siempre estuvo muy cerca de ella y sin que lo supiera era su apoyo incondicional, quien le ha levantado el ánimo regresando la sonrisa a su rostro cuando ella lo necesitaba.

La locura del querer ser

Hubo momentos donde quería hacerle tantas preguntas y no sabía cómo, porque no quería ser malinterpretado y que por eso ella se alejara de él. No quería estar enojado frente a ella y trataba de esconderlo, sin embargo no podía porque ella lo notaba cada vez que lo hacía. La entendía cuándo ni ella misma lo pudo hacer, pero la dejaba disfrutar en su libertad y vivir en su mundo porque en el fondo sabía que ella iba a regresar junto a él. Era inseguro, inconsciente de las cosas que lo hacían tan especial para ella, pero si solo pudiera verse como ella lo veía, entendería que vale mucho todo eso que lo define como persona. Le daba seguridad y la hacía sentirse como la mujer más especial del mundo, y lo único que ella quería era estar junto a él. Lo quería de una manera irracional e inexplicable, tal vez incomprensible para los demás, pero demasiado valiosa para ese mundo de locuras en que vivieron los dos y lo llenaron de momentos inolvidables.

Él era un loco, loco por ella y ella era una loca, loca por él.

En busca de la felicidad

 ¿Qué se puede percibir en una persona que se siente con el poder para intervenir en la vida de los demás? ¿Quién le da el derecho para apropiarse de las cosas que no le pertenecen? Tal vez está convencida de que tiene un buen motivo y esa es la respuesta del porque lo hace. Si piensa que la felicidad se puede regalar aunque sea sólo por un momento a  aquellos que lo necesiten, pero ¿a cambio de qué?, ¿acaso los regalos tienen  precio?

En busca de la felicidad

 Que pasa cuando esa felicidad regalada termina porque todo tiene fecha de caducidad, y cuando lo único que queda es sólo un vacío inmenso porque esa persona se lo llevó todo, ese es el precio que tienes que pagar. La razón a primera vista es porque siente satisfacción cuando da una parte de sí misma a cualquiera que lo necesite, creyendo que así les ayudara a encontrar la felicidad, pero en el fondo es porque esa persona se siente muy sola, desesperadamente necesita que alguien la quiera y en busca de ese alguien se roba todo lo que encuentra en el camino con esperanza de que eso sea suficiente para saciar la sed de afecto que tiene, un refugio temporal para su penitencia. No se da cuenta que en vez de ayudar, realmente lo arruina todo escondiéndose detrás de sus buenas intenciones, no tiene la valentía suficiente para reconocer que es lo que verdaderamente desea,  tal vez ni siquiera tiene idea de lo que le está pasando. A esa persona no se le tiene que juzgar porque  está enredada en un laberinto de la vida tratando de encontrarse a sí misma, tratando de encontrar el sentido de su existencia, su amor y felicidad.

Ego

¿Cómo explicar algo que no se explica?, ¿Cómo admitir algo de lo que tú solo quieres huir? No hay respuesta correcta, tal vez porque ni la pregunta es lógica. Sí, exacto, la lógica o tal vez el ego que a veces nos hace tan fuertes pero al  mismo tiempo tan débiles. No sé por qué existe en un ser humano, lo hace miserable. Me pregunto porque lo conservamos si no nos hace felices; es un obstáculo en nuestro camino hacia la verdad, esa que sabemos  sólo  nosotros mismos y la que ocultamos del resto del mundo para proteger nuestro ego. Esa misma que te hace vulnerable pero tal vez feliz si te arriesgas. Si, arriesgar decirla en voz alta para que se entere el mundo y si no te escuchan grita hasta el cansancio y después grita un poco más hasta que lo hagan. Pero entonces, ¿qué?

Ego

Estarás confrontado con el ego del mundo o con el ego de una persona, es lo mismo. Todos los humanos funcionamos de  manera parecida. Tal vez lograras derrotar a tu ego  aunque solo por un momento, pero no podrás contra el ego del mundo, contra los egos de otras personas, contra el ego de esa persona; y en ese momento entenderás que perdiste. Ganaste la batalla pero no la guerra. Esa decepción hace que uno proteja a su ego más que nunca y a costa de no ser feliz jamás, pero tampoco lastimado. Y toda esa verdad que uno tiene para decir al mundo se queda enterrada en el silencio por miedo a perder el ego. Es mejor así te consuelas a ti mismo. Y por ese mismo miedo la gente se queda callada no solo frente al mundo sino frente a las personas más importantes en su vida. Mudas, aunque se mueren por dentro. Tal vez no será para siempre, tal vez un día te atreves a arriesgarlo todo, tal vez te cansaras de ser infeliz, tal vez te liberarás del ego, tal vez hagas algo para sentirte vivo – porque callar, ahogándote en silencio es lo mismo que ser enterrado vivo – muriéndote poco a poco.

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