Estar vivo

Hay días cuando estamos insatisfechos con la vida que llevamos; entendemos que nos faltan muchas cosas y en la lucha por obtenerlos perdemos la sonrisa que se supone que es la señal principal que demuestra la satisfacción de las cosas que tenemos. Somos humanos y por esa misma razón no podemos saciar aquella búsqueda incesante por algo más. Las ambiciones son las que mueven al hombre  hacia adelante, lo empujan a vivir, a luchar y lograr cumplir lo que se propone pero bajo la condición de no perder la sonrisa que tiene en la cara, ni el brillo de felicidad en los ojos, tampoco la alegría contagiosa que irradia en su alrededor. Muchas veces concentrándonos en el futuro y en los objetivos que nos propusimos como meta a alcanzar, olvidamos el presente y todo lo que tenemos hoy. Olvidamos que estamos rodeados de gente que nos quiere, y que desea lo mejor para nosotros.

Estar vivo

Olvidamos que las cosas simples como un paseo en un día soleado, un poquito de lluvia inesperada, la sonrisa de un niño, un saludo de un transeúnte a quien nunca hemos visto en la vida, acariciar un perro callejero o la historia de un anciano quien no aguanta las ganas de platicar con alguien aunque sea por unos segundos, pueden hacer maravillas de nuestro día.

Observando este mundo de hoy que constantemente se encuentra en una carrera contrarreloj entiendo que se nos olvida vivir y ¿a qué se reduce cada día? ¿A tratar de apagar la sed de ese un poco más que siempre nos falta?

Al fin y al cabo la vida es solo una y se tiene que aprovechar de todas las maneras posibles e imposibles viviendo cada momento como si fuera el último al máximo. Así lo vive ese hombre que probablemente fue a dar un paseo cerca del rio con su familia, sus dos hijos y su esposa. Él es inválido atado de una silla de ruedas y demasiado joven con toda una vida por delante que probablemente va a pasarla allí. Pero él no lo veía así. Tenía la sonrisa más grande que he visto en mi vida y ese brillo en los ojos que tanto anhelamos tener. Se reía mucho, les contaba chistes a sus hijos sentados en su regazo, mientras su esposa empujaba la silla. Él no parecía preocupado por el mañana solo quería conservar la sonrisa que iluminaba los rostros de su familia. Irradiaba  una energía contagiosa – muy positiva a la cual uno no podía quedarse indiferente. Mientras paseaban, la gente lo saludaba sonriendo, con una mirada que demuestra admiración y respeto, porque nadie me puede convencer que no le cuesta levantarse de la cama cada día para enfrentar la vida con todos los obstáculos y dificultades, con los pensamientos que estando inmóvil debe depender de alguien y con la duda de que tal vez sea un estorbo, pero lo hace; cada día se levanta para ver la sonrisa de sus hijos y de su esposa para hacerlos reír y también para ver las caras de admiración de los transeúntes por la calle.

Entonces es inevitable sentirse satisfecho porque él sí sabe apreciar el día de hoy, las personas que están en su vida y todo que lo rodea y la única ambición que tiene es ver caras felices porque ese hombre sabe valorar el hecho de estar vivo.

Estar vivo no es solo poder respirar, mientras nos concentramos en luchar para un mejor mañana perdemos momentos significantes que tal vez no van a regresar y desaparecerán para siempre. Vive hoy, siente hoy, disfruta hoy, porque en realidad lo único indudable es nuestra existencia en este mismo momento.

Anuncios

Sígueme en Twitter…

A %d blogueros les gusta esto: