Cuando menos lo esperas…

Dicen que las mejores cosas vienen de sorpresa cuando menos lo esperas, te agarran desprevenido, entrometiéndose en tus planes y abriendo más cuestiones que respuestas. Al principio se ve aterrador hasta el punto que lo único que tienes en la cabeza es escapar lo más pronto posible porque no se trata sólo de una situación sino también de la vida y los sentimientos de otra persona. Pero bien sabes que no eres de los que van por la solución más sencilla y te quedas porque ves el chance de una historia diferente, reflejada en los ojos de esa persona.

Te quedas y entiendes que poco a poco el miedo desaparecerá porque allí esta ese alguien para tomarte de la mano, darte uno de esos abrazos interminables, hacerte sentir que estas en el lugar más seguro de la tierra y que nada ni nadie te puede hacer daño. Día a día se te hace más difícil resistir a esa voz hipnótica que te hace reír y reflexionar, que te seduce y te alegra, la que emana calidez y que empiezas a echarla de menos cuando no está aunque a veces incluso el silencio se siente agradable junto a la persona indicada.

Cuando menos lo esperas...

Al conocerla, descubres sus puntos de vista sobre la vida y la dirección sorprendente que siguen sus pensamientos y te dejas llevar mientras te envuelve con sus palabras.  Lo más extraño de todo es que no consigues escapar del hechizo que esconde su mirada porque al buscar los secretos que ocultan sus ojos, encontraste una parte de ti. En ese momento comprendes que detrás de esa persona hay todo un mundo que vale la pena ser descubierto.

Lentamente dejas que conozca mejor esa parte de ti que mantienes cerrada, inaccesible a cualquiera que se te acerque demasiado, mostrándole un sendero que lo puede llevar a lo más profundo de tu ser, sólo si se atreve a seguirlo.

De vez en cuando parece que no encuentras las palabras adecuadas para explicarle lo que provoca en ti y buscas otras maneras para demostrarle que es culpable de la sonrisa que ilumina tu cara… Una de esas que tienen el poder de calentarte el corazón y provocar un brillo resplandeciente en tus ojos con tal intensidad como para hacer que el resto del mundo se desvanezca a su alrededor.

La verdad es que cuando menos lo esperas, consigues algo que es más de lo que te podrías imaginar…

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